Relativismo ético

Relativismo. Sociedad Ética Colombiana (2020).

A medida que nos adentramos en la conceptualización de la ética, mayores son los interrogantes que van surgiendo en el camino, siendo menester la retroalimentación constante de las ideas fundamentales que permitan el estudio de esta rama filosófica.

Conforme a lo anterior, se suscita la definición de ética recordando que en primer lugar se refiere a una reflexión personal, la cual parte de un razonamiento, y este a su vez procede de un conocimiento, por ende su relación intrínseca con la epistemología. En segundo lugar, la ética reflexiona sobre un pacto social, llámese conjunto de normas, códigos, leyes o reglas, aceptadas en común acuerdo por los miembros de la sociedad, de allí su vínculo con la antropología. Y finalmente, se decide aceptar o no dicho pacto según la naturaleza del individuo lo que conlleva a regular su conducta, relacionando de esta forma la ética con la psicología para el estudio de su comportamiento, y en un sentido global, con la filosofía como ciencia madre por sus propias características orientadas al saber, en este caso el discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto.

Como la mayoría de conceptos filosóficos, el relativismo tuvo sus orígenes en la Antigua Grecia, específicamente de los sofistas, quienes acuñaron la palabra a sus diferentes vertientes o escuelas, convirtiéndola en un punto de referencia de los debates, que permitía establecer un criterio de evaluación en la objetividad y subjetividad de cada premisa, a partir de lo cual el término fue evolucionando y tomando relevancia.

El relativismo ético es la idea básica que aduce que no hay una moral universal, sino que es circunstancial dependiendo del contexto e interpretación. Como consecuencia el actuar ético de la persona dependerá de las convenciones sociales y la verdad subjetiva. Esto deriva en la implicación y correlación del relativismo ético con el relativismo epistemológico, el cual plantea que no existe una verdad absoluta, no obstante, aunque sus premisas sean similares en forma, no son vinculantes en efecto, siendo necesario diferenciar ambos conceptos, separarlos y tratarlos de manera independiente. En la misma corriente de la similitud se filtra con mayor facilidad y frecuencia el término relativismo moral, el que en un sentido más amplio aborda la moral colectiva, pero no enfatiza en la incidencia reflexiva, interpretativa y subjetiva de cada individuo.

Se podría señalar al relativismo ético como uno de los principales responsables de impedir la evolución de la ética hacia una categorización científica, pues existen diversos autores en constante debate sobre la relatividad y objetividad que contiene la moral, y siguen habiendo detractores a lo largo del tiempo que promueven que no es posible una moralidad de validez universal que por sí misma pueda ser aceptada por todos los grupos sociales indistinto de su cultura, ambiente, tradición, creencias, entre otros. Para ejemplificar, nos remitimos al azar a una temática moderna como el homosexualismo que genera tanta controversia, un asunto que ha llegado a recibir el título de “tabú”, permitiendo hacernos una idea de la envergadura y trascendencia en la sociedad, con países que lo aceptan y otros que lo rechazan. Actualmente el debate sobre el homosexualismo se cierne sobre campos profesionales como la psicología, la política, el derecho, la medicina y claro está, la ética. Pese a la amplia discusión entorno al tema, hay 30 países donde se permite las uniones maritales, entre ellos, Colombia, país donde la cuestión está tan avanzada que la actual alcaldesa de su capital es una mujer abiertamente lesbiana que convive con una senadora. Caso contrario, en la mayor parte del mundo es considerado un acto inmoral que degrada la sociedad, y su transición hacia la asimilación y normalización ha sido lenta, complicada y tortuosa, incluso en algunas ocasiones ha sido nula. Como referencia de esto se encuentra Rusia, un país que consideró el homosexualismo un delito hasta 1993, y lo catalogó como una enfermedad mental hasta 1999, para posteriormente en 2013 expedir una ley que castiga disciplinaria y penalmente cualquier tipo de acción homosexual cuyo alcance sean los menores de edad.

El anterior ejemplo permite comprender cómo las creencias y costumbres fluctúan o varían de un lugar a otro, siendo la moral esencialmente distinta, es decir, el comportamiento colectivo se rige bajo parámetros diferentes según su procedencia. Esta relatividad moral se traslada a la reflexión de cada individuo y es entonces cuando lo subjetivo entra en acción para convertirse en relatividad ética, pues cada persona emite un juicio de valor basado en su interacción y relación con el medio ambiente en el que se desenvuelve. Adicionalmente es de vital importancia entender que la ética no depende exclusivamente del contexto, pues en ella intervienen una serie de factores tales como: el temperamento, las experiencias y el conocimiento. Ampliando esta idea nos remitimos al caso de un individuo colombiano mayor de edad que decide viajar a Rusia, cuya orientación es heterosexual y respeta el homosexualismo sin llegar a compartirlo. Suceso en el que cambia el escenario del sujeto pero no se condiciona su pensamiento por factores netamente ambientales, sino que por el contrario su conducta se regula en la interacción prolongada con diversos factores externos (morales) que pueden llegar a flexibilizar un cambio o no en el individuo, según su personalidad y reflexión (ética), a esto es lo que se le conoce como relatividad, pues lo que era válido para la persona en un territorio determinado no lo es en otro distinto, restringiendo la idea de una moral universal.

Pese a que no exista una moral o verdad universal, esto no quiere decir que la ética deba minimizarse a una simple reflexión sobre la mejor forma de vivir que sea relativa a cada sujeto, por el contrario, debe ser un objeto de estudio constante que permita ir perfeccionándose y abarcando un mayor campo de acción que genere una transformación social general, que contribuya activamente al bienestar, la búsqueda de la paz y la calidad de vida de toda la sociedad, estableciendo límites que no coarte la libertad, que sea inclusiva pero no débil, que sea capaz de promover el desarrollo colectivo sin transgredir ni vulnerar la individualidad.

¿Pero entonces, si nada es Universal cómo podrá llegar la ética a ese ideal?

El desafío es grande, aún hay un largo camino por transitar en lo que a ética se refiere, una reflexión constante que inició hace más de 2.000 años y parece por momentos naufragar sin rumbo fijo en los tiempos que corren, sin embargo, pese a los obstáculos y la falta de consenso, la ética ha logrado evolucionar para fungir como referente de la vida en sociedad, inclusive penetrando en diversos campos de aplicación profesional como el derecho, la medicina y la economía. Su mayor hito lo logró el 10 de Diciembre de 1948 en la ciudad de París, Francia, donde fue un factor determinante para que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos, un documento que algunos se han atrevido a postular como el punto de partida hacia una moral universal, no obstante, a pesar de ser aceptada por la gran mayoría de naciones, no representa la totalidad de los ideales culturales de los diferentes grupos étnicos, lo que impide su avance hacía una conciliación de naturaleza universal, sin desconocer su importancia para allanar el rumbo hacia una posible solución del relativismo ético. De igual manera acontece con los principios universales que contribuyen positivamente en la vida de las personas cobijadas por ellos, pero que pueden llegar a variar en forma, contenido, cantidad e influencia dentro del desarrollo social. Al final, el relativismo ético es afectado por la naturaleza parcial o universal de sus premisas, así como por la objetividad y subjetividad de las mismas, subyugadas a parámetros como la moralidad, la normatividad y la libertad, que poco a poco avanza hacia la resolución de su conflicto, con la salvedad que este debe prosperar y/o emerger de forma espontánea producto del esfuerzo mancomunado que permita una reflexión individual natural, tolerable y no coactiva.

“Pretender afirmar que no existe una ética universal se convierte en una paradoja del relativismo ético en cuanto que afirma lo que niega, el absolutismo”

Principios y Valores

La ética como rama filosófica requiere de un minucioso análisis, un razonamiento constante y en otras palabras un estado permanente de reflexión sobre su concepción, acepción y presunción con el fin de determinar su utilidad y aplicabilidad en el mundo.

Es así como entre más profundizamos en el concepto de ética, con mayor ahínco debemos ir depurando sus elementos mediante una deconstrucción precisa y detallada pero a la vez comprensible y sencilla, pues su espectro de uso es de carácter universal. Y a medida que avanzamos en nuestro estudio, vamos conociendo nueva terminología que a falta de consenso entre las diversas corrientes del pensamiento, han ido interactuando con alta frecuencia en el tiempo hasta el punto de mezclarse y perder su individualidad y/o singularidad con la que fue concebida originalmente. El resultado de todo esto, lo encontramos en nuestras vidas diarias cuando en diferentes artículos, libros, revistas y otros medios de comunicación tanto escritos como orales, no se hace la debida distinción entre un término y otro. Como ejemplo de lo anterior, podemos remitirnos a nuestra última entrada en la que se realizaba una imperiosa explicación sobre la diferencia entre ética y moral, dado que son palabras que suelen confundirse y a las cuales en muchos casos les confieren el mismo significado a pesar de su marcada disimilitud. De la misma forma, estos errores se repiten y terminan ocurriendo con asiduidad en una vasta cantidad de palabras, las cuales cuando se llevan a un escenario académico requieren ser separadas y aclaradas para contribuir correctamente en el proceso de aprendizaje, investigación o según sea el caso.

Conforme a lo expuesto, en la presente edición se busca ilustrar la diferencia entre dos elementos de suma importancia dentro del contexto de la ética: los principios y valores.

Como primera medida es importante conocer la definición y origen de cada palabra, para a partir de allí comenzar a identificar sus factores diferenciadores.

Principio (ético): proviene del griego “arché” tambíen conocido como “arjé” o “arkhé”, significa “el primer elemento de todas las cosas” o “aquello de donde proviene una cosa” y antes de dar su paso a la rama ética, era un término que refería meramente a lo material para comprender el “inicio de todas las cosas”. De acuerdo a las definiciones actuales en lo concerniente de manera explícita a lo ético, se refiere al conjunto de normas, reglas, leyes o ideas fundamentales que rigen la conducta humana.

Valores (ético): proviene del latín “valere” cuya traducción significa “ser fuerte”, se cree que esta palabra a su vez tiene un origen indoeuropeo en la raíz wal. Son definidos como cualidades que regulan el comportamiento del individuo.

Según las definiciones aportadas, se puede apreciar una evidente similitud en cuanto a que ambos conceptos influyen en la expresión de la conducta humana, pero también una marcada diferencia en tanto que una se refiere a normas o leyes, y la otra a rasgos propios de cada persona, cuestión que implícitamente nos remite al debate de la distinción entre ética y moral, como si se tratara de una analogía de orden jerárquico que pareciera replicarse en sus elementos de composición. A continuación encontramos un cuadro comparativo con sus principales diferencias:

PrincipioValor
ObjetivoSubjetivo
AtemporalTemporal
UniversalIndividual
Norma / GuíaRasgo / Actitud
PermanenteCambiante
Diferencias entre principio y valor. Sociedad ética Colombiana (2020)

Los principios y valores difieren tanto en semántica como etimología, sin embargo hay un punto en el que se conectan, la reflexión. Por ello es importante cuando nos referimos a estos términos ahondar en los detalles diferenciadores para no confundirlos, pero al mismo tiempo comprender que su mal uso como sinónimos viene dado por un origen compartido. Y es que cuando se habla de principios, no debe malinterpretarse como reglas de irrestricto cumplimiento como las consagradas en los variopintos códigos existentes, sino que deben ser visualizados y/o asimilados como directrices morales para la vida en sociedad, que parte de la reflexión toda vez que hace uso del razonamiento y análisis de los mismos actores sociales para su concepción, promulgación y aceptación universal dentro de lo que el relativismo ético lo permite. Esto quiere decir, que se establecen dichos principios según una reflexión colectiva de lo que la misma sociedad determina es lo mejor para sus propósitos existenciales, para posteriormente convertirlos en guías de vida para el beneficio de todos los individuos. Dichas guías se han ido transmitiendo de generación en generación conforme la evolución de la vida en sociedad, y tienden a ser tan evidentes en el mundo, que las personas las aceptan de manera gradual, implícita y desapercibida, puesto que están orientadas a la satisfacción y bienestar de todos los seres humanos.

Principios Éticos Universales

a. Principio de dignidad e igualdad: se refiere al derecho, valor e importancia que tiene toda persona dentro de su condición humana a ser reconocidos y tratados en las mismas condiciones que el resto de los individuos sin distinción ni excepción alguna.

b. Principio de respeto a la vida: proclama que la vida de cada persona debe ser respetada, protegida y preservada desde su concepción hasta la muerte.

c. Principio de justicia: cimentado en valores como la verdad, transparencia y equidad, busca que no haya desproporcionalidad, desfavorabilidad, ni abuso sobre ninguna persona haciendo uso de la reflexión ética y el código moral.

d. Principio de autonomía: significa que toda persona tiene libertad de pensamiento y actuación según considere oportuno sin transgredir los derechos de los demás.

e. Principio de solidaridad: se enfoca en la cooperación, ayuda y reciprocidad sobre la que se fundamentan las relaciones humanas para la vida en sociedad.

f. Principio de integridad: relacionado a la moralidad, es la búsqueda activa para hacer el bien, actuar correctamente y primar lo bueno sobre lo malo.

g. Principio de responsabilidad: fundamentado en el compromiso adquirido como individuo en relación con el entorno que lo rodea (sociedad y medio ambiente) para su preservación, progreso y perfección (estado ideal al que se quiere llegar). En otras palabras, es como aporta y sirve el ser humano al desarrollo cívico colectivo.

En el otro extremo se habla de los valores, cuya llave de enlace o conexión con los principios radican recíprocamente en la reflexión, sólo que esta ya no se realiza de manera colectiva sino de forma individual, dando paso a la subjetividad con base en el conocimiento, experiencias, herencia, ambiente y temperamento de cada persona. Cuando se hace referencia a la palabra valor, esta se entiende según el grado de utilidad, relevancia o validez hacia algo o alguien en específico, podría decirse entonces, que el valor nos ayuda a estimar. Esta premisa es fundamental para comprender cómo desde su origen etimológico la palabra va ligada más al carácter del individuo pero igualmente con el tiempo se convierte en un término de medición o cuantificación, que desde el ámbito ético nos sirve para establecer la importancia que se le atribuye a un concepto moral para su aplicabilidad en la vida diaria. En este punto, aparece que lo común entre principio y valor, viene dado en función de su génesis moral, encargado de determinar y simplificar lo que se considera correcto, apropiado, o bueno. Corresponde entonces a cada individuo realizar su propia reflexión para decidir qué debe valorar e incorporar en su vida para convertirlo en una cualidad o rasgo de su personalidad, la cual replicada con el tiempo definirá su comportamiento.

Tipos de valores

a. Valores éticos: se relacionan de manera directa con la conducta, y se van forjando conforme los juicios de valor emitidos de manera subjetiva.

b. Valores morales: son llamados así porque se comparten desde la subjetividad pero son aceptados mayormente por el colectivo.

c. Valores socio-culturales: referidos explícitamente a los que varían en función de la cultura y la sociedad según el contexto en el que se desarrollan.

d. Valores espirituales: concerniente a las creencias religiosas, paradigmas o dogmas de los individuos.

e. Valores empresariales: son todos aquellos que se ponen en práctica en las organizaciones para llevar a cabo sus relaciones con las partes interesadas.

f. Valores familiares: enseñados, practicados y transmitidos en los hogares donde se cría y educa el individuo.

g. Valores estéticos: van orientados a la estimación del atractivo o belleza.

¿Qué determina si un valor es bueno o malo? Una constante reflexión y debate que se cierne sobre la naturaleza del concepto moral, pero que encuentra mayores respuestas en la axiología. Por lo pronto, una distinción entre principio y valor bastará para inculcar en nosotros una búsqueda más clara, concreta y congruente a dichos interrogantes.

Para finalizar, es importante recalcar que como ocurre con los términos de ética y moral, que tienden a confundirse como sinónimos, las palabras principios y valores también deben ser correctamente diferenciadas y no jerarquizadas, con la finalidad de comprender más fácilmente el propósito esencial de la ética en nuestras vidas, para orientarnos hacia un mundo más evolucionado.

“Los principios son las guías morales que rigen nuestra conducta, y el valor es la importancia o validez que doy a dichos principios, que con el tiempo según mi valoración se convertirán en cualidades y actitudes propias llamadas valores

Ética y moral

Desde el punto de vista etimológico ambas palabras aunque de morfología distanciada, son equivalentes, procedentes del griego “Ethos” cuyo significado esta ligado a las costumbres y el carácter de un individuo, en donde según los griegos el sistema de creencias de determinado grupo social podía ser estudiado desde la actitud y hábitos de los miembros de la comunidad.

Se dice que la palabra moral procede del latín “mores” pero esta a su vez proviene del griego “ethos”, la cual al ser castellanizado se atribuye al conjunto de criterios, normas y/o creencias aceptados como verdaderos por los integrantes de un grupo social, quienes rigen su comportamiento conforme a lo ampliamente convenido.

Por su parte la palabra ética deriva directamente del término griego “ethos” pero en este caso pese a compartir origen, su significado trasciende hasta convertirse en una ambivalencia lingüística que se refiere más explícitamente a la reflexión individual del sentido moral con el objetivo de discernir y elegir la mejor manera de vivir.

Pero para entender con mayor precisión la diferencia entre estas dos palabras también es necesario despejar todo tipo de dudas que se puedan generar por la bifurcación de sus significados aún teniendo el mismo origen etimológico, siendo imprescindible responder al siguiente interrogante: ¿Dónde surge la diferencia entre ética y moral?

Todo ocurre en el seno de la civilización griega, lugar en el que la expresión “ethos” normalmente refería a “carácter, hábitos, costumbres”, allí los mismos filósofos griegos fueron los encargados de inferir que dicha palabra estaba más relacionada con la forma de ser del individuo, es decir, intrínsecamente vinculada a su sistema de creencias, provistas por su entorno o grupo social para la vida en sociedad. Esto permitió reflexionar sobre los factores de influencia en las actitudes y hábitos adoptados por el ser humano que iban forjando su personalidad. Fue en la antigua Roma donde posteriormente fue acuñado el término “mos”, en plural “mores”, que provenía del vocablo “ethos” para referirse específicamente a las costumbres, dando a entender que estas se atribuían a la serie de normas concretas que regían las acciones y conductas, obedeciendo más a la tradición que al carácter en sí. De dicha manera las expresiones “ethos” y “mos” castellanizadas posteriormente como “ética” y “moral” respectivamente, adoptaron la influencia del entorno para tomar distancia en sus conceptos. Con el tiempo, las similitudes y diferencias fueron interpretadas por diversos pensadores en función de sus teorías y escuelas, a tal punto que la diferenciación se fue acentuando, dando origen a dos perspectivas divergentes pero a su vez complementarias, en donde la moral hacía más énfasis a una normatividad preexistente a la cual el individuo se adapta porque constituyen el sistema de creencias sobre las que se cimienta su medio ambiente, y por otro lado, la ética recalcaba una especie de moral pensada (teórica), en la que cada individuo según su naturaleza, temperamento y razonamiento, reflexionaba sobre el sentido del conjunto de costumbres establecidas en la sociedad para a partir de allí forjar su propia personalidad.

Personalidad : Temperamento + Carácter

Temperamento: es el resultado de cuestiones hereditarias, naturales y no artificiales.

Carácter: es el resultado de lo que se aprende, se adopta y se replica. Cuando la frecuencia de los actos se repite se empieza hablar de costumbre o hábito.

A continuación se enumera una serie de diferencias entre ética y moral.

ÉticaMoral
* Es teórica.* Es práctica.
* Voluntaria.* Impositiva.
* Naturaleza interna.* Naturaleza externa.
* Base individual.* Base social.
* Es universal.* Es cultural.
* Es reflexiva.* Es normativa.
Diferencia entre ética y moral. Sociedad ética colombiana (2020).

Aunque el objeto de estudio del presente artículo es orientar hacia la diferenciación de la terminología, también es de suma importancia establecer similitudes de etimología y sentido común, pues tanto la ética como la moral se preocupan por la relación entre individuo y sociedad conforme su sistema de costumbres o creencias.

Pese a que se puede llegar a determinar claras diferencias y semejanzas en los términos ética y moral, en la cotidianidad es frecuente escuchar y ver el uso de ambas palabras de manera indistinta, incluso utilizadas como sinónimos. Este tipo de libertades propias del uso popular no reviste mayor complicación para el estudio y análisis de las expresiones en función de su rol conductual a nivel individual o colectivo, pero sí afecta a nivel interpretativo para comprender el objetivo real de un discurso, diálogo o comunicación.

Lo cierto es que, tampoco se puede emitir un argumento contradictorio o interpelar el uso de las palabras ética y moral en su uso cotidiano, en tanto que a pesar de los muchos años en que dichos términos han existido en el lenguaje humano, los filósofos y científicos no han podido llegar a un consenso sobre la definición y alcance exacto en su diferenciación, lo que ha supuesto que diversos autores incluso hayan llegado al punto de dar significados proporcionalmente opuestos sobre lo que es ética y moral. Sin embargo, para finalizar, lo que sí podemos asegurar con total libertad es que:

“La ética es una rama filosófica que busca la universalidad en la naturaleza moral”

Caso 1: Corrupción y Violencia en la cultura colombiana.

Cuando hablamos de lo ético implícitamente también debemos remitirnos por defecto a lo no ético, es decir, todas aquellas conductas catalogadas como incorrectas, erróneas, negativas o malas que impiden un adecuado desarrollo y progreso tanto a nivel individual como colectivo. Podemos encontrar dentro de dichas conductas múltiples manifestaciones de diversa índole que atentan contra la acepción moral establecida por la sociedad. Dentro de estos comportamientos perjudiciales se hallan dos términos de amplia envergadura como: corrupción y violencia, los cuales han trascendido y transgredido en mayor o menor medida todas las culturas en el mundo.

Colombia, oficialmente República de Colombia, es un país sudamericano de 50 millones de habitantes, considerado un estado social de derecho, uno de los mejores garantes de la denominada “democracia” de Occidente, regido por un código si bien no ético en el sentido estricto de la palabra, si regulador, conocido como la constitución política de 1991. Pese a ello, ha sido victima de la violencia y la corrupción, las cuales han estado incrustadas a lo largo de su historia, por lo menos en lo que se documenta en cuanto a su condición de estado-nación desde su independencia el 20 de Julio de 1810. Y es que estamos hablando de un país que según diversos estudios se destaca entre los 10 países más peligrosos del continente americano y ocupa la primera posición en el ranking de los países más corruptos del mundo según el U.S News. Anualmente la corrupción le cuesta al país cafetero 50 billones de pesos, algo así como el 5% del PIB y el 20% del presupuesto nacional. Por otro lado la tasa de homicidios equivale a 25,4 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas de la región junto a México, Belice, Honduras, entre otros. De allí la importancia que se requiera hacer un ZOOM, para comprender las causas, consecuencias y como se relaciona el actual conflicto colombiano con el sentido ético a fin de establecer posibles soluciones.

La relevancia de conocer las cifras oficiales sobre corrupción y violencia son necesarias para contextualizar el escenario actual del estado colombiano, al cual se suma una serie de situaciones irregulares declaradas por la alta comisión de las naciones unidas para los derechos humanos (OHCHR) quienes en su último informe reflejaron en el país latinoamericano un aumento en la cifra de lideres sociales asesinados, persecuciones contra la libertad de prensa y retrocesos en el actual proceso de paz.

Una vez identificado el escenario presente de nuestro objeto de estudio, se debe realizar una contextualización histórica sobre eventos de similares características, para comprender si la misma es una conducta social reiterada en el tiempo, en cuyo caso nos pueda dar nociones más asertivas y puntuales sobre los momentos o el momento exacto del inicio de tales comportamientos inmorales.

La investigación realizada nos lleva no a una sino muchas situaciones de conductas inadecuadas o contraproducentes impropias de un estado social de derecho amparado en una carta magna y bajo la jurisdicción de la declaratoria de los derechos humanos. A continuación se realiza un recopilación de algunos momentos que han marcado la historia de Colombia a lo largo de los últimos años e indirectamente podremos conocer de cerca su relación con la ética según juicios de valor preliminares a fin de profundizar en ellos más adelante dentro del mismo articulo. A cada hito, se le ha añadido una breve descripción para comprender su implicación y alcance, siendo los siguientes:

Asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento.

Fue un magnicidio ocurrido el 18 de Agosto de 1989, perpetrado por sicarios al servicio del narcotraficante Gonzalo Rodriguez Gacha (miembro del Cartel de Medellín). La corte suprema de justicia de Colombia lo ha catalogado como un crimen de lesa humanidad, aunque con el tiempo han ido apareciendo pruebas que vinculan al estado colombiano con cierto grado de responsabilidad, entre quienes destacan representantes como el ex-senador Alberto Santofimio Botero condenado a 25 años en 2011 por dicho asesinato, igualmente la participación del Departamento Administrativo de Seguridad Nacional (DAS) en cabeza de su entonces director el General Miguel Maza Marquez condenado a 30 años por concierto para delinquir y vínculos directos con paramilitares del Magdalena medio como Henry de Jesús Perez.

Desafortunadamente tiempo después se pudo saber que el asesinato del candidato liberal obedeció a fines políticos para que no llegará a la presidencia, en su asesinato aún con cabos sueltos por esclarecer participaron activamente paramilitares, carteles de droga, miembros de la policía nacional, el DAS y políticos en ejercicio. Por este caso, se capturó deliberadamente a Alberto Jubiz Hazbum con acusaciones falsas que lo señalaban de ser el asesino de Galán, este erróneo proceder de la justicia le conllevó 42 meses y 10 días en prisión, al salir demandó al estado, murió en 1998 sin conocer el fallo favorable del consejo de estado que lo exoneraba de las falacias judiciales y policiales, y obligaba al estado colombiano a compensarlo con 3.000 millones de pesos.

Asesinato del periodista y humorista Jaime Hernando Garzón Forero.

Hechos acaecidos el 13 de Agosto de 1999 en la capital de la República, justo 10 años después y en el mismo mes del sanguinario asesinato de Luis Carlos Galán, sicarios atentaron contra la vida del humorista colombiano propiciándole la muerte inmediata. Hoy, más de 20 años después el crimen sigue sin resolverse en su totalidad, sin embargo se pudo establecer que en el hubo participación de diferentes fuerzas legales e ilegales que querían muerto a Jaime Garzón por intereses políticos. En dicha responsabilidad compartida convergieron nuevamente el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) pero esta vez en cabeza del ex-subdirector Jose Miguel Narvaez. El estado mayor de las autodefensas unidas de Colombia, en representación de su comandante en jefe Carlos Castaño y el grupo sicarial conocido como “La Terraza”.

Como si de un juego del destino se tratara, esta vez también capturaron las personas equivocadas y tuvieron que pagar 5 años de cárcel injustamente, hasta que un juez especializado los absolvió al evidenciar que los testigos que lo señalaban mentían. Lo cierto es, que pese a que se logró identificar los autores intelectuales del homicidio, aún se presentan muchas dudas e interrogantes que tendrán que ser debatidos y esclarecidos en la JEP (Jurisdicción especial para la paz), proceso de Paz implantado por el anterior presidente de Colombia y que aún se encuentra activo en pro de la verdad, justicia y reparación de las miles de familias victimas del conflicto armado en el país.

Exterminio sistemático del partido político Unión Patriótica.

Uno de los episodios más tristes y dolorosos en la historia de Colombia se vivió entre 1984 y 2002, periodo en el que fueron asesinados de manera sistemática aproximadamente 5.000 miembros del partido por izquierda Unión Patriótica. Vilmente asesinados por paramilitares en complicidad con organismos estatales, un nuevo capítulo de la estrecha colaboración entre gobierno y fuerzas subversivas es escribió. Los datos de personas asesinadas son escalofriantes:

2 candidatos presidenciales (Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongomez)

8 congresistas / 13 diputados / 70 concejales / 11 alcaldes / cerca de 5.000 militantes.

Dentro de los asesinatos también destaca el del político Manuel Cepeda, padre del hoy senador Ivan Cepeda, quién meses antes había denunciado el Plan “Golpe de gracia”, con el que paramilitares pensaban ultimar miembros de la Unión Patriótica. Pero el estado falló y no pudo garantizar su protección, más aún porque nuevamente las figuras de Carlos Castaño (AUC) y Jose Miguel Narvaez (DAS) junto a varios políticos fueron piezas claves para lo que hoy se puede considerar crímenes de lesa humanidad.

Finalmente en la JEP 16 miembros de la fuerza pública reconocieron su participación en los asesinatos selectivos, entre estos se hallan: un brigadier general, tres mayores, un capitán, un teniente, un subteniente, dos sargentos viceprimeros, tres sargentos segundos, un cabo segundo, dos soldados profesionales y un agente de inteligencia. Los crímenes siguen esclareciéndose ante el perdón pedido por el estado colombiano.

Parapolitica

Escándalo desatado en el año 2006 en el que se revelaba la vinculación de políticos colombianos con miembros de las autodefensas unidas de Colombia. Ese año la Procuraduría General de la Nación adelantó 519 procesos por este tema, salpicando a 26 senadores de la República, 18 representantes a la cámara, 3 gobernadores, 2 alcaldes, un gerente de partido, y el ex director del Das el señor Jorge Noguera.

Falsos positivos

Fue como se conoció a un proceso de ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejercito Nacional de Colombia, en el que asesinaban civiles y los hacían pasar por guerrilleros caídos en combate con el fin de hacerse con los beneficios del programa “seguridad democrática” incentivado por el presidente Alvaro Uribe Velez y su ministro de defensa el señor Juan Manuel Santos. Se estima según diversas ONG que en dicho exterminio selectivo perdieron la vida entre 6.000 y 10.000 personas inocentes, aunque ante la JEP, el ejercito reconoció solo a 2.248. Por estos crímenes fueron destituidos varios generales y comandantes a lo largo y ancho del territorio nacional.

Lideres sociales asesinados.

En el informe del alto comisionado de las naciones unidas para la defensa de los derechos humanos, este advirtió sobre el incremento desmesurado en el asesinato de lideres sociales en Colombia con cifras que oscilan entre 450 y 555 entre los años 2016 y 2019. En lo que respecta al año en curso (2020) la cifra ya alcanza los 71 asesinatos de lideres y 20 homicidios de ex-guerrilleros sometidos a la JEP.

Los anteriores, son solo algunos de los casos más representativos de corrupción y violencia en suelo colombiano, podríamos seguir profundizando en escándalos de renombre como agro-ingreso seguro, persecuciones a la prensa, chuzadas del DAS, finagro, la yidispolitica, la ñeñe-politica, las chuzadas del ejercito, la comunidad del anillo en la policía nacional, asesinatos de políticos y testigos, etc. Pero este artículo no alcanzaría para englobarlos a todos, ya que tal como vemos, estamos ante un estado-nación que se halla en una profunda crisis de identidad, cultura, moral y de dignidad.

La contextualización y análisis inicial nos lleva a determinar que las conductas anti-éticas son una constante, que el estado social de derecho se ha visto vulnerado de manera reiterativa, y que en la actualidad el comportamiento dañino no ha mermado sino que por el contrario se ha acentuado simplemente mutando de escenario. Dado este balance, es momento de ahondar en los causales del conflicto ético en cuestión, para ello es perentorio en primera medida definir los factores desde los cuales se va abordar el estudio del caso. Dicho lo anterior, las medidas predeterminadas deben ir orientadas a componentes de diferentes enfoques tales como: historia, politica y sociedad.

Factor Histórico

Para empezar como dato curioso Colombia se nombró así como tributo al descubridor de América, el navegante Cristobal Colón. No obstante, no existen pruebas que Colón haya pisado suelo colombiano, como si lo hizo su compañero Alonso de Ojeda, que llegó al desconocido suelo suramericano en 1499 procedente de Santo Domingo.

El proceso colonizador se llevo a cabo entre los años 1499 y 1810. Poco más de tres siglos de sometimiento, donde gradualmente los colonizadores españoles fueron asentándose mediante actos bélicos y barbaricos a lo largo del territorio, protagonizando masacre de pueblos aborígenes, importación de nuevas enfermedades, violaciones sexuales, saqueos masivos y destrucción cultural de las diferentes tribus que hallaron en el camino, hasta el punto de la implantación de una nueva forma de gobierno, una nueva religión predominante (la católica) y el adiestramiento social y cultural. Para estos fines se valieron de la corona española, muchos soldados y esclavos africanos traídos a través del atlántico, quienes eran utilizados para diversas tareas de extracción de recursos naturales, siembra, cosecha y la construcción de embarcaciones.

Todo esto hasta el grito de independencia ocurrido el 20 de Julio de 1810 que marcaría el fin de la colonización y dominio a manos del imperio español, para dar paso a las provincias unidas desde 1811 hasta 1816. Tras el derrocamiento de los españoles, la que posteriormente sería conocida como la República de Colombia vivió varios procesos menores independentistas, quienes promulgaban diferentes ideas entorno a la organización politica, la cual venía dada principalmente por una guerra entre centralistas y federalistas. En 1816 el derrotado imperio español, después de librar su propia guerra contra la invasión francesa, intenta retomar los territorios insurrectos, con tal mala fortuna que para el 7 de Agosto de 1819 fueron totalmente abatidos por cuenta del libertador Simón Bolívar y este conformaría la Gran Colombia.

Factor Politico

Tras el grito de independencia en 1810, las distintas provincias que hoy conforman el territorio colombiano entraron en disputa, una guerra entre los que estaban a favor de un gobierno centralista y otros de uno federalista, este episodio fue denominado como “La patria boba” y tuvo su final tras el intento de reconquista español en 1816.

Los problemas políticos siguieron aconteciendo y Colombia tuvo otros muchos nombres antes de ser conocida como la actual República, entre ellos encontramos: La Gran Colombia, República de la Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de Colombia y finalmente de forma oficial hasta nuestros días República de Colombia. Obviamente, tras cada proceso de cambio de nombre muchas fueron las guerras militares y políticas libradas, todo esto hasta 1886. Justo cuando parecía que todo se calmaría, en 1899 aparece “la guerra de los mil días” que fue una guerra entre partidarios liberales y el partido nacional, pugna que no acabaría hasta 1902 con la pérdida de Panamá por presión politica de Estados Unidos y las nefastas consecuencias internas.

Posterior a ello, entre 1930 y 1957 se daría en el país un periodo de guerra entre el partido liberal y el partido conservador que se trasladó a la población civil. Esta época de la historia colombiana es conocido llanamente como “La Violencia”, la cual se agudizó en 1948 con “el Bogotazo” un hecho histórico de gran repercusión, pues tras el indiscriminado asesinato del candidato presencial del partido liberal Jorge Eliecer Gaitan Ayala, la furia de la gente se exacerbó y un pueblo profundamente herido se tomó las calles en diferentes ciudades del país protagonizando actos vandalicos, de violencia y fuerza desmedida, que terminaría por incendiar casi por completo al estado.

Es así como en 1958 aparece el Frente Nacional el cual se extendería hasta 1974 y no sería otra cosa que un acuerdo por la división del poder entre los dos partidos políticos más grandes de Colombia, el liberal y el conservador. Allí se dictaminaba que cada 4 años, los partidos anteriormente mencionados se turnarían la presidencia del país. Un pacto que no tomaba en cuenta el derecho y opinión de las minorías, pero que sirvió para frenar la violencia por alrededor de casi 20 años.

Tal vulneración a los derechos de las minorías trajo consigo “Paz” efímera en la población civil, pero rebelión por parte de aquellos que estaban siendo apartados de su derecho a la participación política en los designios de la nación, aquellos que estaban siendo sometidos por dos gigantes partidos políticos en manos de unas pocas familias, y bajo esta premisa es fundado en 1964 en las selvas de Colombia el grupo subversivo denominado FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que trajo consigo una descomunal ola de violencia en las zonas rurales, en contraposición de lo que pasaba en el gobierno y la naciente oligarquía criolla, esta guerrilla se apoderaba de los pueblos olvidados por el estado colombiano y crecía su área de influencia.

Tras el fin del Frente Nacional, desde 1974 y hasta el día de hoy en Colombia, el país cambiaría su retórica de lucha de clases por la del exterminio de cultivos ilícitos y grupos subversivos, entre los que destacaban no solo las FARC, sino el ELN, EPL y otros tantos, quienes amenazaban la cohesionada democracia del estado social de derecho. Sin embargo tiempo después la historia se repite, y la pugna política se mantiene entre los partidos de derecha apoyados por comerciantes, terratenientes y familias poderosas, en contra del continuo ascenso de partidos de izquierda soportados en las clases obreras y minorías colombianas.

Factor Social

Aquí englobamos las perspectivas sociológicas, psicológicas y antropológicas del pueblo colombiano para su análisis, pues corresponden al mismo objeto de estudio, el cual consiste en la mutación o transformación social desarrollada desde aquellos tiempos donde los pueblos aborígenes eran masacrados y esclavizados por cuenta del imperio español hasta el proceso de globalización que actualmente atraviesa la nación.

Colombia es un país multicultural desde su época precolombina, en la que abundaban diferentes etnias, tribus y clanes que adoptaban distintos elementos culturales en cuanto a vestimenta, lengua, creencias, tradiciones, arquitectura, escritura, etc. Estos pueblos nativos cuya procedencia u origen no se ha logrado confirmar con exactitud, se asentaron en varias regiones y desde allí, en la clandestinidad propia de los indígenas, salvaguardando la integridad de sus miembros y territorio, luchaban contra todo aquello que amenazara su entorno o pusiera en riesgo su subsistencia, y no tenían la conquista de tierras como su rasgo predominante a diferencia de imperios nativos de otras naciones. Para aquellas fechas, el pueblo más grande en Colombia era el muisca, quién compartía tierras y más de 15.000 años de historia junto a otros aborígenes de indistinta procedencia.

Tras la conquista española, los pueblos nativos se vieron sometidos a enfermedades, guerras y otras varias tragedias, que se tradujeron en la eliminación de miles de indígenas. Fue así como comenzó la inmigración afro, que no era otra cosa que el comercio de esclavos africanos introducidos en territorio colombiano, esto llevó al cruce de varias razas de distinto génesis, y fue así como blancos, negros e indios dieron lugar al mestizaje. La carga genética, los cruces de razas, tres siglos de colonización y una realidad atípica a los tiempos antes del Siglo XV fue modificando el comportamiento de las nuevas generaciones, quienes nacían lejos de las tribus libres precolombinas para formar parte del régimen totalitario del imperio español. Ese mismo que heredó directamente desde tierras europeas la implantación forzosa de la religión católica, quitando por demás cualquier otro tipo de creencia so pena de perecer bajo el yugo de la monarquía española. Y la religión no sería lo único, las costumbres y tradiciones de los aborígenes fueron eliminadas y re-definidas a conveniencia de los gobernantes de las diversas provincias, siendo progresivamente eliminado el conocimiento de los pueblos nativos, y apropiándose desmesuradamente de sus recursos. En este proceso de culturización subyugada, se fueron introduciendo elementos propios los españoles, siendo el más representativo de ellos el uso de la lengua castellana, así como, el calendario, alimentos, animales, el espejo, la pólvora, la grasa, etc.

Con la evidente pérdida de identidad de los pueblos nativos, los cambios implantados por el imperio, la eliminación de gran parte de aborígenes a causa de guerras y enfermedades, así como el cruce de razas, las citadas nuevas generaciones nacían al servicio del imperio, y asimilaban el proceso de “normalización” con mayor facilidad, en tanto que los españoles se apoderaban de las riquezas del suelo colombiano para llevar a su país natal, y a cambio las hasta entonces tribus indígenas eran domesticadas para la vida en sociedad, que dicho en otros términos, era la integración de los diferentes clanes completamente diferenciados entre sí hacia una nueva forma de vida que requería de su sana convivencia para el progreso y expansión de la monarquía. Y la naturaleza endeble, temerosa y pasiva de los aborígenes quienes en un primer momento se rebelaron ante las fuertes intromisiones e invasiones de sus territorios, posteriormente retornaría a sus orígenes para servir acuciosamente en los propósitos de los reyes y nuevos gobernantes sin mayores complicaciones. Por otro lado, la pacifica resistencia de los nativos americanos en esta parte del mundo, se vería colapsada en la última mitad del siglo que propició la independencia, pues los abusos de los gobernantes españoles, sus deseos de in-subordinación y poder, aunados a su naturaleza bélica de conquistadores, trajo problemas al interior de la nación entre las distintas provincias conformadas, ocasionando un sin número de conflictos en diferentes zonas controladas por el imperio, y los ánimos de la población fueron agudizándose a tal punto que se levantaron en contra de sus opresores, ocurriendo el tan conocido grito de independencia y eventos sucesivos.

Después de tales acontecimientos, y como parte de la herencia bélica del imperio español, la mínima educación de los pueblos nativos y los deseos de poder, produjeron de inmediato revueltas entre los mismos colonos, que entraron en la denominada “Patria boba” hasta el intento de reconquista español e independencia total en 1819. Posteriormente, y desde entonces, los problemas para el control del poder dejado por los españoles sigue enfrentando a los criollos y generando múltiples problemas derivados, lo que ha retrasado el desarrollo y progreso de la nación, que aunque atrasada, según sus antecedentes y contra todo pronóstico ha evolucionado.

Los problemas sociales mutaron en su forma pero no en su esencia, la guerra ya no es contra los conquistadores españoles, sino entre su misma gente, una mezcla de razas que da lugar a una patria cosmopolita ansiosa de poder. De igual forma, y en la misma medida, su lucha ya no es con el proceso de culturización de colonizadores, sino contra la nueva globalización en busca de sociedades genéricas. Y para finalizar la perspectiva social, su pelea ya no es contra el desconocimiento, falta de educación o “atraso”, sino contra su carga emocional histórica.

Conclusión:

Hemos viajado por la historia de Colombia para entender su contexto actual, hemos identificado los problemas en los que se encuentra inmersa la nación, hemos definido las causales de la conducta anti-ética bajo el estudio de tres parámetros diferentes, y hemos analizado sus implicaciones en el desarrollo de la sociedad.

Conforme lo anterior, es posible deducir que indiscutiblemente el estado-nación colombiano, se encuentra sumergido en una profunda crisis de identidad que la mantiene lejos de todo tipo de juicio ético y moral, donde los valores y principios naufragan a la deriva sin rumbo fijo, sin un norte, sin un horizonte, pues existe una carga emocional histórica de características represivas, abusivas e intrusivas que irrumpieron abruptamente en el colectivo para cambiar una historia de 15.000 años en poco más de 300 años de subordinación, con el agravante que estos cambios dominantes fueron ejecutados mediante barbaries sobre una población de naturaleza sumisa y/o timorata.

A este peso histórico, cuan si se quiere genético, se suma el hecho de la adaptación forzosa a nuevas formas de vida opuestas a su contenido cultural, el cual fue paulatinamente borrado hasta la imposición de los intereses de la sociedad invasora. Tres siglos de opresión que culminaron con el estallido generalizado de los individuos agobiados, con tal fuerza que lograron expulsar al aparato gobernante tiránico. Produciendo en lo sucesivo un vacío de poder que no ha logrado estabilizarse hasta nuestros días y se ha visto representado por medio de diferentes conflictos políticos, sociales y militares. Esto a su vez, como resultado de la mezcla de razas, etnias, clanes, y pueblos aborígenes de aquellos siglos de lucha y despotismo.

Una historia turbulenta en la memoria colectiva del pueblo colombiano, que se refleja hasta nuestros días y se manifiesta en todos los niveles sociales del mundo moderno. Una lucha de poder que se mantiene entre dos fuerzas políticas que han ido mutando con el tiempo en cuanto a forma pero no en cuanto a esencia, generando un vacío de poder, falta de liderazgo y confusión social, ocasionando la proliferación de actitudes parcas, inmorales, negativas y violentas, que se transmite a todos los individuos del estado-nación, quienes desde su calidad de ciudadanos observan los comportamientos de sus dirigentes y los replican a nivel individual en sus actuaciones diarias, pues es de entender que la relación gobierno-pueblo no es muy distante de la del padre con su hijo, o la del pastor con su rebaño, donde se copia, aprende e imita en las mismas proporciones, más aún cuando la educación y la reflexión han sido cambiadas por el entretenimiento banal y la opresión. Tomando en cuenta estas premisas, no es de extrañar, que lo que vemos en la ciudadanía no sea otra cosa que la representación microscópica de lo que sucede a nivel macroscópico que sanguinariamente termina de permear tan profundamente en la sociedad que se convierte en una idiosincrasia, un componente esencial y diferenciador de la cultura, que adopta la forma de un circulo vicioso que se transfiere de generación en generación ante la pasividad para cambiarlo.

Se evidencia claramente que la perdida de identidad no es reciente, sino el resultado de varios eventos que marcaron el devenir de la sociedad colombiana. Estamos hablando de un pueblo oprimido que en su intento por no quedarse atrás fue queriendo adaptarse a procesos de características universales como la democracia, los derechos humanos, la globalización, el capitalismo y el neoliberalismo.

Ese pueblo rezagado que intenta estar siempre a la vanguardia del mundo moderno, ha hecho uso de su carga emocional, factores condicionantes y herencia beligerante, una confrontación de criollos que se debate entre la izquierda y la derecha como en las épocas de antaño entre liberales y conservadores, o más atrás, entre centralistas y federalistas. Un país cuyo pueblo parece adormecido ante la anarquía de sus gobernantes mientras lo saquean y abusan de su potestad. Un pueblo que como ocurriera con las nuevas generaciones del siglo XVI nacían para trabajar bajo el yugo del opresor bajo aparente normalidad, aceptando una realidad impuesta. Sin embargo, hasta la monarquía española tuvo su final cuando el pueblo explotó en cólera, y por consiguiente hubo una re-estructuración social, que si bien ha tenido percances alcanzó su objetivo inmediato, la recuperación de sus tierras y el desarrollo de su pueblo.

Y es con esa misma vehemencia que se debe buscar derrocar los abusos de poder que hoy vemos en Colombia, pero no desde la posición bi-partidista que se pretende seguir contando, tampoco con el uso de la violencia que tantos episodios trágicos ha traído al país, mucho menos con la consigna inmoral que ha arrasado con la dignidad del pueblo colombiano para la obtención desmesurada de poder y es la que lo ha llevado a la corrupción, la pobreza o el atraso que hoy conocemos. Sino por el contrario, mediante una recuperación gradual de la identidad cultural y social del pueblo, rescatando sus orígenes, tradiciones, costumbres e historia. También a través de la educación que le fue restringida en sus inicios y hoy está secuestrada por las clases sociales. Por intermedio de la restauración de la confianza en las instituciones del estado, el cual debe ser un ejercicio articulado, objetivo y transparente entre gobierno y sociedad. De la misma forma la desigualdad debe ser resuelta a fin de poder brindar una proporcionalidad a las minorías en la participación ciudadana efectiva propia de sus derechos personales y cívicos. Y sin lugar a dudas, es imperiosa la definición de un código ético que forje los cimientos para la edificación y construcción social, un reforzamiento de las bases morales desde la temprana edad y un mayor interés por preservar la dignidad bajo la premisa demostrable de un estado-nación que busca un progreso sostenible. Para resumir, se requiere un cambio social que conlleve el desprendimiento de su carga emocional histórica y la adopción de la moral y la ética en el discurrir de sus vidas diarias no por obligación sino por convicción, en otras palabras se necesita de un cambio mental, y en el mundo de las ideas la violencia no tiene cavidad.

Una transformación colectiva solo se logra desde lo individual, y de la misma forma todos los cambios ocurren cuando dejamos de hacer las mismas cosas.

Limites éticos

En ediciones pasadas hemos establecido los parámetros iniciales en lo que se refiere a la definición de ética, para comprender su nacimiento, importancia y principios regidores, lo cual nos da una noción general de la envergadura del concepto mismo en la vida diaria. Pero tal como sucede con cada nueva idea, sentencia o término, sea cual sea, toda vez que es definido, es delimitado. Por ello, la ética no es ajena a este principio pragmático lingüístico, pues al intentar definir una palabra automáticamente estamos generando una representación mental de la misma ya sea a través de lo que se sabe, se interpreta o se deduce, conforme una serie de signos, imágenes, sonidos o sentidos. Hasta este punto, el limite establecido solo es lingüístico, pero cuando se habla de ética se debe tener en cuenta una serie de variables de diversa índole, con el fin de permitir un correcto desarrollo de las acciones humanas en pro del beneficio mancomunado.

La ética ejerce como un bastión regulador de la conducta humana, buscando que mejoremos y avancemos como sociedad basado en principios universales tales como: dignidad, libertad, igualdad, justicia, inclusión, respeto y responsabilidad. Sin embargo, aunque universales, no son de estricto cumplimiento, pues se encuentran sometidos a su vez a una cantidad incierta e indeterminada de condiciones, restricciones e interpretaciones propias del individuo y del colectivo.

Así como a lo largo del tiempo se ha querido englobar una serie de principios éticos universales, estos indefectiblemente obedecen a dos principios superiores enunciados en nuestro artículo anterior: lo natural y lo social. De modo similar, también posee sus propias limitantes de índole superior, que influyen constantemente sobre el concepto ético, sus alcances y trascendencia para el desarrollo humano.

Antes de entrar a clasificar los principios que establecen los limites de la ética, es relevante aclarar que las limitantes no deben ser vistas como algo coactivo, constrictivo o restrictivo, sino por el contrario, debe entenderse como un elemento normalizador que enmarca el actuar ético para el beneficio de todos los individuos.

Principios Superiores

  1. Principio natural: establece que el ser humano no puede actuar contra natura, ya que somos en nuestra esencia más básica animales racionales creados por procesos naturales.
  2. Principio social: se refiere a todo proceso o creación del individuo en relación con el medio ambiente que lo rodea para su vida en sociedad.

Limitantes superiores

a. Conocimiento: el individuo basa su mundo en una serie de premisas y juicios de valor originados en su capacidad para razonar, la cual esta condicionada por la información que posee, la experiencia y los sentidos.

b. Relatividad: ápice de lo subjetivo, obliga a replantear constantemente las ideas que se tiene sobre un asunto en especifico en función del contexto, el tiempo y la interpretación de cada individuo.

c. Objetividad: busca que todo concepto se convierta en un axioma capaz de prevenir y evitar conflictos de interpretación, ligado y dependiente de la razón y la demostración.

d. Pragmático: orientado al valor práctico de las cosas mediante el empirismo, recala en los beneficios y efectos positivos que debe tener como cualidad el fin que se persigue.

e. Voluntad: es la determinación o intención de efectuar una acción, debatiéndose de forma asidua entre la necesidad, el deseo y la recompensa.

f. Instintivo: definido por la ciencia como el conjunto de pautas conductuales transmitidas de generación en generación para la supervivencia del individuo.

g. Contextual: influencia del entorno sobre el individuo.

h. Temporal: su objetivo principal es que toda tesis o praxis sea sempiterna e inmutable en el tiempo, a fin de contribuir en la cimentación de verdades absolutas.

Estas limitantes son las que finalmente definen el marco teórico de la ética universal, pues son las responsables de establecer los alcances de los principios superiores con la finalidad que los individuos puedan establecer pautas conductuales que beneficie el desarrollo humano en todos y cada uno de los aspectos que lo componen.

Por otro lado, referente a los principios universales estos se desprenden de los principios superiores pero sus limitantes son diferentes.

Limitantes Universales

a. Limites Físicos: es el desarrollo corporal y motriz del ser humano para el normal desenvolvimiento de las acciones diarias.

b. Limites Psicológicos: concerniente a los procesos mentales que lleva a cabo el ser humano, y que dan origen a las emociones, sentimientos, razonamiento, etc.

c. Limites Ambientales: es la aceptación y reconocimiento del individuo como parte activa de la sociedad para su normal desarrollo.

A partir de las anteriores limitantes se desprenden todas las demás que condicionan al individuo para la fundamentación de los principios universales, es entonces cuando en lo ambiental aparecen una serie de factores decisivos como el estrato, la religión, las leyes, etc. En lo psicológico los elementos son diferentes y aparece la depresión, la ansiedad, la timidez, la inseguridad, la egolatría, la idolatría, etc. En lo físico, se puede encontrar la belleza, la motricidad, la contextura, los defectos, las enfermedades, etc. Para ejemplificar, sin importar si eres pobre o rico, bonito o feo, saludable o enfermo, tímido o intrépido, católico o musulmán, el principio universal de la honestidad nos invita a siempre hablar con la verdad, a ser transparentes, a decir lo correcto, y todos como sociedad acordamos que es la mentira lo que esta mal, que todos debemos tener acceso a lo verídico. Una vez que se superan las limitantes universales, se rompe el paradigma y aparecen los principios, que deben ser analizados también de acuerdo a las limitantes superiores, para establecer premisas tan sólidas que hagan de la ética una ciencia exacta de bienestar y progreso.

De allí que se deba respetar el orden lógico de las cosas cuando hablamos de ética, ya que como se evidencia no es una rama filosófica que pueda ser tratada a priori, sino que cuenta con una enorme cantidad de variantes que deben ser analizadas, estudiadas, y como aprendimos aquí, delimitadas, para poder emitir un juicio de valor y llegar a acuerdos globales sobre los principios que deben regir la vida en sociedad. Citando al gran filosofo Bernard Williams, el sistema moral no debe ser entendido como “una estructura punitiva que pivota sobre la obligación, el castigo, etc. Sino que debe centrarnos en vivir con confianza de manera legitima”. En otras palabras, no debemos actuar por miedo a ser castigados, debemos actuar por voluntad, ideal y convicción.

Principios éticos

Acordábamos en nuestro último artículo respecto a la definición de ética y su importancia, que está dependía de dos realidades, la externa refiriéndose al pacto o tratado social de carácter impositivo, y la interna aduciendo a la naturaleza del individuo, las cuales en constante convergencia rigen su conducta.

Una vez comprendido su origen, significado e importancia, es perentorio iniciar a desglosar cada uno de sus componentes para darle un sentido lógico y entender su objeto de estudio como rama filosófica preocupada por el individuo.

Es así como llegamos a dos conceptos claves, el pacto social y la naturaleza. Para definir al primero, deberemos remitirnos al código de Hammurabi creado hacía el año 1750 a.C, el cual es considerado el primer texto “legal” de la humanidad. Y tenemos que abordar su origen, para entender como son redactadas aquellas leyes suscritas, encontrándonos que fueron dictadas por el sexto rey de Babilonia -Hammurabi- quién a su vez basaba gran parte de sus consignas en la famosa ley del talión, la cual nos lleva hasta la ley mosaica cuyos orígenes son “divinos” pues fueron escritos por el mismo Moisés por orden directa de Dios (más allá de los famosos 10 mandamientos). Resulta de importancia lo anterior, cuando el pacto social al cual hacemos referencia no es otra cosa que el conjunto de normas, leyes y reglamentos creados para dar solución a cualquier tipo de diferencia, conflicto o disputa que pueda generarse como consecuencia de nuestra vida en sociedad. En este punto, podemos concluir dos cosas fundamentales: su origen divino y su carácter autoritario. Y es que, aunque modificables, las normas no se adaptan a cada individuo, sino es el individuo el que debe adaptarse a ellas desde su nacimiento, a fin de no ser castigado por su incumplimiento. De la misma manera, podríamos analizar que cada ley tiene sus propios componentes, que van desde lo jerárquico hasta lo militar para garantizar su protección, pero sería profundizar cada vez más allá en multitud de palabras que desvanecerían lo primordial. Lo cierto es, que se puede afirmar como impositivo al pacto social, toda vez que el ser humano no tiene capacidad de dominio sobre el mismo a menos que desarrolle su influencia social, o lo que coloquialmente es conocido como “poder”.

Referente a su naturaleza, es ciertamente más complicado de definir, ya que tiene relación directa sobre lo intrínseco del ser, aquello de lo que no hay verdad absoluta, más allá de indicios que definen el carácter del individuo, pero que es volátil y cambiante según una gran variedad de factores determinantes. Entonces, ¿Qué forma la naturaleza del individuo y cómo se relaciona con la ética? El razonamiento. Explicar, el concepto de razón es un debate filosófico profundo que al final podría no tener una respuesta universal, sin embargo, es ampliamente aceptado definirla como la facultad para establecer relaciones entre distintas ideas y obtener conclusiones o conjeturas. De acuerdo a ello, el razonamiento se basa en un conocimiento previo, el cual puede provenir del estudio y la experiencia, y a partir de allí entrelaza información tomando como base una serie de factores secundarios como: el contexto, lo social, el deseo, la voluntad y su necesidad. Cuando el razonamiento confluye con estas variables de decisión, es cuando se produce un nuevo juicio de valor, del cual según su trascendencia y repetición se convierte en un comportamiento, que acorde a las circunstancias puede ser modificado en el tiempo, dado que no es constante. Anidado a ello, es imprescindible basar todo razonamiento en lo instintivo, siendo el más evidente de ellos, el instinto de supervivencia, y es que no debemos olvidar antes de cualquier análisis a profundidad que más allá de nuestras facultades y habilidades mentales desarrolladas, no dejamos de ser una especie de índole animal.

Sin lugar a dudas cada vez que nos adentramos en las profundidades de la ética, más difícil se hace comprender cómo funcionan los principios que dan lugar a ella, de que manera se relacionan y como nos afecta en nuestro diario vivir. No obstante, tan difícil en su conceptualización como tan sencilla en su praxis, la ética ha sido sometida a un extenso debate y una larga evolución, que ha permitido una mejor convivencia en sociedad, procurando alcanzar un equilibrio existencial. Comprender, asimilar y vivir en la ética, no será garantía de éxito o felicidad, pese a que implícita y contradictoriamente sea parte de su esencia original, pero necesariamente no debe ser contra natura, debe ser sabía, debe promover el progreso, debe hacernos: EVOLUCIONAR.

¿Qué es la ética y porqué su importancia?

La ética, proviene del latín “ethĭcus” (carácter) y esta a su vez del griego antiguo, transliterado como “ethikos” la cual según su morfología procede de “ethos” (manera de hacer o adquirir las cosas) y el sufijo “ico” (relativo a). Es decir, que se podría llegar a afirmar presurosamente según dicha etimología que la ética no es otra cosa que: “la forma en como el hombre actúa para conseguir sus propósitos”.

No obstante, estamos hablando de una palabra que surgió y fue desarrollada inicialmente en la antigua grecia sobre el siglo IV a.C, de allí que se considere una rama de la filosofía occidental al ser tratada y estudiada por grandes pensadores de aquel tiempo tales como: Platón, Aristoteles, Sócrates, Zenón, etc. Siendo importante recalcar, que entre estos habían grandes diferencias respecto a la definición de ética, y más de 2000 años después no existe acuerdo total y unitario sobre la misma, siendo su concepto tan confuso como el verdadero origen de la palabra en sí.

Podríamos acentuar cualquier pre-concepto ampliamente aceptado por la sociedad para intentar definir la ética como una rama filosófica encargada del estudio de la moral, pero sería minimizar su amplio impacto sobre la vida y el desarrollo de las civilizaciones a lo largo del tiempo, más aún, siendo omnipresente, inagotable y perdurable, pero a la vez abstracta, intrigante y confusa. Es entonces, cuando podemos encontrar muchos autores, filósofos, académicos y grandes personalidades que han intentado e intentan dar un sentido lógico a lo que en si representa la ética, hallando múltiples enfoques, ramas, clasificaciones y/o “subcampos” especializados. Actualmente se podría tratar de contener la ética dentro de tres grandes grupos: la meta-ética, la ética aplicada y la ética normativa, cada uno con sus respectivas categorías y subgrupos.

Siendo un motivo constante de reflexión, la ética reta al individuo y su vida en sociedad, obligándonos a dirimir sobre su naturaleza y todos los elementos propios de ella, la relación entre lo bueno y lo malo, lo moral e inmoral, lo correcto e incorrecto, etc. Una constante dualidad procedente del saber, de la experiencia y la organización social, que para ser adecuadamente analizada debe partir de multitud de premisas como el contexto, el contenido histórico, la filosofía, la psicología, la sociología, la antropología, la religión, la política, entre otros.

Una enorme variedad de interrogantes plantea la ética, sus definiciones llegan a ser aproximadas pero no precisas y axiomáticas, sin embargo, su uso y aplicabilidad en las relaciones humanas ha permitido en gran medida su evolución, regulando la conducta de los individuos para vivir en sociedad, en donde lo externo se traslada a debates internos dentro de cada ser, según su fenomenología o características propias, con la única finalidad de cohesionar, avanzar y sobrevivir.

Para concluir, y a riesgo de equivocarnos o ser juzgados, podríamos intentar dar significado a la ética, definiendola como: “la reflexión del pacto social de carácter impositivo, aceptado por cada individuo según su naturaleza en concordancia con el medio en el que se desenvuelve para regular su conducta”.

Por ahora no será necesario encasillar la ética en una definición universal, y es precisamente la finalidad de la sociedad ética colombiana persuadir sobre la reflexión, el entendimiento, el debate y la asimilación de la relevancia de la ética para el mundo, donde progresivamente iremos desglosando cada concepto, causas y consecuencias, así como entender de qué manera se relacionan, todo ello desde un análisis interdisciplinar orientado a la transformación y fortalecimiento de la ética en Colombia.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: