Relativismo ético

Relativismo. Sociedad Ética Colombiana (2020).

A medida que nos adentramos en la conceptualización de la ética, mayores son los interrogantes que van surgiendo en el camino, siendo menester la retroalimentación constante de las ideas fundamentales que permitan el estudio de esta rama filosófica.

Conforme a lo anterior, se suscita la definición de ética recordando que en primer lugar se refiere a una reflexión personal, la cual parte de un razonamiento, y este a su vez procede de un conocimiento, por ende su relación intrínseca con la epistemología. En segundo lugar, la ética reflexiona sobre un pacto social, llámese conjunto de normas, códigos, leyes o reglas, aceptadas en común acuerdo por los miembros de la sociedad, de allí su vínculo con la antropología. Y finalmente, se decide aceptar o no dicho pacto según la naturaleza del individuo lo que conlleva a regular su conducta, relacionando de esta forma la ética con la psicología para el estudio de su comportamiento, y en un sentido global, con la filosofía como ciencia madre por sus propias características orientadas al saber, en este caso el discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto.

Como la mayoría de conceptos filosóficos, el relativismo tuvo sus orígenes en la Antigua Grecia, específicamente de los sofistas, quienes acuñaron la palabra a sus diferentes vertientes o escuelas, convirtiéndola en un punto de referencia de los debates, que permitía establecer un criterio de evaluación en la objetividad y subjetividad de cada premisa, a partir de lo cual el término fue evolucionando y tomando relevancia.

El relativismo ético es la idea básica que aduce que no hay una moral universal, sino que es circunstancial dependiendo del contexto e interpretación. Como consecuencia el actuar ético de la persona dependerá de las convenciones sociales y la verdad subjetiva. Esto deriva en la implicación y correlación del relativismo ético con el relativismo epistemológico, el cual plantea que no existe una verdad absoluta, no obstante, aunque sus premisas sean similares en forma, no son vinculantes en efecto, siendo necesario diferenciar ambos conceptos, separarlos y tratarlos de manera independiente. En la misma corriente de la similitud se filtra con mayor facilidad y frecuencia el término relativismo moral, el que en un sentido más amplio aborda la moral colectiva, pero no enfatiza en la incidencia reflexiva, interpretativa y subjetiva de cada individuo.

Se podría señalar al relativismo ético como uno de los principales responsables de impedir la evolución de la ética hacia una categorización científica, pues existen diversos autores en constante debate sobre la relatividad y objetividad que contiene la moral, y siguen habiendo detractores a lo largo del tiempo que promueven que no es posible una moralidad de validez universal que por sí misma pueda ser aceptada por todos los grupos sociales indistinto de su cultura, ambiente, tradición, creencias, entre otros. Para ejemplificar, nos remitimos al azar a una temática moderna como el homosexualismo que genera tanta controversia, un asunto que ha llegado a recibir el título de “tabú”, permitiendo hacernos una idea de la envergadura y trascendencia en la sociedad, con países que lo aceptan y otros que lo rechazan. Actualmente el debate sobre el homosexualismo se cierne sobre campos profesionales como la psicología, la política, el derecho, la medicina y claro está, la ética. Pese a la amplia discusión entorno al tema, hay 30 países donde se permite las uniones maritales, entre ellos, Colombia, país donde la cuestión está tan avanzada que la actual alcaldesa de su capital es una mujer abiertamente lesbiana que convive con una senadora. Caso contrario, en la mayor parte del mundo es considerado un acto inmoral que degrada la sociedad, y su transición hacia la asimilación y normalización ha sido lenta, complicada y tortuosa, incluso en algunas ocasiones ha sido nula. Como referencia de esto se encuentra Rusia, un país que consideró el homosexualismo un delito hasta 1993, y lo catalogó como una enfermedad mental hasta 1999, para posteriormente en 2013 expedir una ley que castiga disciplinaria y penalmente cualquier tipo de acción homosexual cuyo alcance sean los menores de edad.

El anterior ejemplo permite comprender cómo las creencias y costumbres fluctúan o varían de un lugar a otro, siendo la moral esencialmente distinta, es decir, el comportamiento colectivo se rige bajo parámetros diferentes según su procedencia. Esta relatividad moral se traslada a la reflexión de cada individuo y es entonces cuando lo subjetivo entra en acción para convertirse en relatividad ética, pues cada persona emite un juicio de valor basado en su interacción y relación con el medio ambiente en el que se desenvuelve. Adicionalmente es de vital importancia entender que la ética no depende exclusivamente del contexto, pues en ella intervienen una serie de factores tales como: el temperamento, las experiencias y el conocimiento. Ampliando esta idea nos remitimos al caso de un individuo colombiano mayor de edad que decide viajar a Rusia, cuya orientación es heterosexual y respeta el homosexualismo sin llegar a compartirlo. Suceso en el que cambia el escenario del sujeto pero no se condiciona su pensamiento por factores netamente ambientales, sino que por el contrario su conducta se regula en la interacción prolongada con diversos factores externos (morales) que pueden llegar a flexibilizar un cambio o no en el individuo, según su personalidad y reflexión (ética), a esto es lo que se le conoce como relatividad, pues lo que era válido para la persona en un territorio determinado no lo es en otro distinto, restringiendo la idea de una moral universal.

Pese a que no exista una moral o verdad universal, esto no quiere decir que la ética deba minimizarse a una simple reflexión sobre la mejor forma de vivir que sea relativa a cada sujeto, por el contrario, debe ser un objeto de estudio constante que permita ir perfeccionándose y abarcando un mayor campo de acción que genere una transformación social general, que contribuya activamente al bienestar, la búsqueda de la paz y la calidad de vida de toda la sociedad, estableciendo límites que no coarte la libertad, que sea inclusiva pero no débil, que sea capaz de promover el desarrollo colectivo sin transgredir ni vulnerar la individualidad.

¿Pero entonces, si nada es Universal cómo podrá llegar la ética a ese ideal?

El desafío es grande, aún hay un largo camino por transitar en lo que a ética se refiere, una reflexión constante que inició hace más de 2.000 años y parece por momentos naufragar sin rumbo fijo en los tiempos que corren, sin embargo, pese a los obstáculos y la falta de consenso, la ética ha logrado evolucionar para fungir como referente de la vida en sociedad, inclusive penetrando en diversos campos de aplicación profesional como el derecho, la medicina y la economía. Su mayor hito lo logró el 10 de Diciembre de 1948 en la ciudad de París, Francia, donde fue un factor determinante para que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos, un documento que algunos se han atrevido a postular como el punto de partida hacia una moral universal, no obstante, a pesar de ser aceptada por la gran mayoría de naciones, no representa la totalidad de los ideales culturales de los diferentes grupos étnicos, lo que impide su avance hacía una conciliación de naturaleza universal, sin desconocer su importancia para allanar el rumbo hacia una posible solución del relativismo ético. De igual manera acontece con los principios universales que contribuyen positivamente en la vida de las personas cobijadas por ellos, pero que pueden llegar a variar en forma, contenido, cantidad e influencia dentro del desarrollo social. Al final, el relativismo ético es afectado por la naturaleza parcial o universal de sus premisas, así como por la objetividad y subjetividad de las mismas, subyugadas a parámetros como la moralidad, la normatividad y la libertad, que poco a poco avanza hacia la resolución de su conflicto, con la salvedad que este debe prosperar y/o emerger de forma espontánea producto del esfuerzo mancomunado que permita una reflexión individual natural, tolerable y no coactiva.

“Pretender afirmar que no existe una ética universal se convierte en una paradoja del relativismo ético en cuanto que afirma lo que niega, el absolutismo”

Publicado por Editor

Sociedad Ética Colombiana

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