Principios éticos

Acordábamos en nuestro último artículo respecto a la definición de ética y su importancia, que está dependía de dos realidades, la externa refiriéndose al pacto o tratado social de carácter impositivo, y la interna aduciendo a la naturaleza del individuo, las cuales en constante convergencia rigen su conducta.

Una vez comprendido su origen, significado e importancia, es perentorio iniciar a desglosar cada uno de sus componentes para darle un sentido lógico y entender su objeto de estudio como rama filosófica preocupada por el individuo.

Es así como llegamos a dos conceptos claves, el pacto social y la naturaleza. Para definir al primero, deberemos remitirnos al código de Hammurabi creado hacía el año 1750 a.C, el cual es considerado el primer texto «legal» de la humanidad. Y tenemos que abordar su origen, para entender como son redactadas aquellas leyes suscritas, encontrándonos que fueron dictadas por el sexto rey de Babilonia -Hammurabi- quién a su vez basaba gran parte de sus consignas en la famosa ley del talión, la cual nos lleva hasta la ley mosaica cuyos orígenes son «divinos» pues fueron escritos por el mismo Moisés por orden directa de Dios (más allá de los famosos 10 mandamientos). Resulta de importancia lo anterior, cuando el pacto social al cual hacemos referencia no es otra cosa que el conjunto de normas, leyes y reglamentos creados para dar solución a cualquier tipo de diferencia, conflicto o disputa que pueda generarse como consecuencia de nuestra vida en sociedad. En este punto, podemos concluir dos cosas fundamentales: su origen divino y su carácter autoritario. Y es que, aunque modificables, las normas no se adaptan a cada individuo, sino es el individuo el que debe adaptarse a ellas desde su nacimiento, a fin de no ser castigado por su incumplimiento. De la misma manera, podríamos analizar que cada ley tiene sus propios componentes, que van desde lo jerárquico hasta lo militar para garantizar su protección, pero sería profundizar cada vez más allá en multitud de palabras que desvanecerían lo primordial. Lo cierto es, que se puede afirmar como impositivo al pacto social, toda vez que el ser humano no tiene capacidad de dominio sobre el mismo a menos que desarrolle su influencia social, o lo que coloquialmente es conocido como «poder».

Referente a su naturaleza, es ciertamente más complicado de definir, ya que tiene relación directa sobre lo intrínseco del ser, aquello de lo que no hay verdad absoluta, más allá de indicios que definen el carácter del individuo, pero que es volátil y cambiante según una gran variedad de factores determinantes. Entonces, ¿Qué forma la naturaleza del individuo y cómo se relaciona con la ética? El razonamiento. Explicar, el concepto de razón es un debate filosófico profundo que al final podría no tener una respuesta universal, sin embargo, es ampliamente aceptado definirla como la facultad para establecer relaciones entre distintas ideas y obtener conclusiones o conjeturas. De acuerdo a ello, el razonamiento se basa en un conocimiento previo, el cual puede provenir del estudio y la experiencia, y a partir de allí entrelaza información tomando como base una serie de factores secundarios como: el contexto, lo social, el deseo, la voluntad y su necesidad. Cuando el razonamiento confluye con estas variables de decisión, es cuando se produce un nuevo juicio de valor, del cual según su trascendencia y repetición se convierte en un comportamiento, que acorde a las circunstancias puede ser modificado en el tiempo, dado que no es constante. Anidado a ello, es imprescindible basar todo razonamiento en lo instintivo, siendo el más evidente de ellos, el instinto de supervivencia, y es que no debemos olvidar antes de cualquier análisis a profundidad que más allá de nuestras facultades y habilidades mentales desarrolladas, no dejamos de ser una especie de índole animal.

Sin lugar a dudas cada vez que nos adentramos en las profundidades de la ética, más difícil se hace comprender cómo funcionan los principios que dan lugar a ella, de que manera se relacionan y como nos afecta en nuestro diario vivir. No obstante, tan difícil en su conceptualización como tan sencilla en su praxis, la ética ha sido sometida a un extenso debate y una larga evolución, que ha permitido una mejor convivencia en sociedad, procurando alcanzar un equilibrio existencial. Comprender, asimilar y vivir en la ética, no será garantía de éxito o felicidad, pese a que implícita y contradictoriamente sea parte de su esencia original, pero necesariamente no debe ser contra natura, debe ser sabía, debe promover el progreso, debe hacernos: EVOLUCIONAR.

Publicado por Editor

Sociedad Ética Colombiana

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